Pero, el truco es que lo vamos perdiendo en el camino. Poco a poco, dejamos parte de esa poesia tirada, y al tocar suelo se ensucia demasiado como para recuperarla. Esos momentos de perdida, suelen venir cuando renunciamos a algo. Cuando comprometemos un placer. Cuando nos quitan un amor y lo dejamos. La simple y maravillosa alegria de ser felices viendo el cielo. Siguiendo a unos insectos. Corriendo en circulos. Llega un dia en el que abandonamos todo eso, y derepente nos damos cuenta que hemos perdido parte de esa poesia.
Yo la he sentido caerse, chorrearse de mi alma y perderla para siempre. Yo la he visto tirada ahi, y he llorado por lo que perdi. Pero ultimamente, me encuentro a mi mismo atado a ella. Incapaz de perderla. Siento que toda mi poesia esta atada a ti.
Siento que si te pierdo, crecere y madurare y antes de que me de cuenta, estare demasiado ocupado para escribir. O para zurrarme en el mundo y encerrarme en mi cuarto a ver un rato el cielo. Siento que solo apareceran excusas, y nada me hara ya, feliz.
Te has vuelto mi poesia. Y me rehuso a perderte.
No quiero crecer y no tener tiempo de vivir. No quiero que todos los dias se pasen rapido, y antes que me de cuenta, se me haya pasado la vida. Lo unico que quiero son esos momentos contigo, cuando me doy cuenta que no se que hora es, no se donde estoy, porque lo unico que importa es que estas tu.
Y nos perdemos en las nubes juntos. Alla arriba donde nada puede aterrizarnos. Es porque juntos, somos poesia. Y nada mas tiene sentido. Nada mas importa.
Esto facilmente podria asustarme. Tener toda la poesia que me queda amarrada a alguien deberia darme miedo. Pero no tengo miedo a perderte. No tengo miedo porque por dentro, soy un niño. Un niño lleno de poesia.
Vamonos ahora, juntos. Vamonos a volar. Vamonos a reir, a llorar. A mirar por todos lados y sorprendernos.
Ven, seamos niños juntos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario